HISTORIA Y TEXTOS de las
embajadas de almansa

Las Embajadas son los actos más representativos y espectaculares de todo lo que acontece dentro de las Fiestas Mayores y esto es fruto de la belleza y esplendor de sus textos autóctonos, de una cuidada escenificación, y de un inigualable marco como es el del castillo de la ciudad.

Los acontecimientos sucedidos a lo largo de la historia dejaron constancia de que el enfrentamiento entre el pueblo cristiano y el árabe, prolongado a lo largo de los siglos, no fue una lucha constante, pues tuvo momentos para acuerdos, conversaciones e incluso alianzas. Fieles a este esquema, y antes de llegar a las armas, era necesario hablar, surgiendo así las Embajadas. Son actos que vienen realizándose desde hace 40 años por la iniciativa y participación de los propios festeros.

TENSIONES DIPLOMÁTICAS: ENTRE un EMBAJADOR MUSULMán y otro cristiano

Enmarcados en un contexto de confrontación entre estas dos religiones o culturas, al tener algo que conquistar, en nuestro caso, el castillo de la villa. La batalla verbal da paso al enfrentamiento armado, habiendo una continuidad en la representación de la trama escenificada, otorgando unidad al conjunto de escenas que de otra manera pudieran resultar inconexas.

Las Embajadas aportan una parte literaria a la fiesta, y en este caso son fruto de un joven escritor local aficionado, Don Salvador Hernández Martínez, que trabajó hasta sus últimos días para dejarnos este hermoso legado: textos con rigor histórico y una gran calidad literaria.

Éstas se han ido superando año tras año, convenciendo a propios y extraños que vuelven, trayendo con ellos nuevos visitantes a nuestra ciudad. Por lo tanto, los primeros días del mes de mayo convierten a Almansa en una ciudad aún más hospitalaria y abierta, que se llena de gente, consiguiendo así que transcienda su fama más allá del ámbito local y regional.

enclave HISTÓRICO

Por un lado, el castillo, donde sus piedras, muros y rejas prestan autenticidad y cuya posesión disputan el bando moro y cristiano, y por otro, la Plaza de Santa María, cobrando ambos un aspecto mágico que envuelve a todos los espectadores, transmitiendo la sensación de que el tiempo se ha detenido en el pasado, convirtiéndonos en protagonistas de una emocionante historia medieval. Este marco, se ha convertido en un escenario envidiado por numerosas poblaciones donde se celebran Fiestas de Moros y Cristianos.

Cada año las embajadas son diferentes, un mismo texto y escenarios combinados con diferentes argumentos, atuendos, aderezos, música, efectos luminosos, pirotecnia… y cualquier cosa que la imaginación alcance, en manos de festeros con tradición que quieren y saben hacer de ella el baluarte de las Fiestas Mayores, asumiendo con responsabilidad y afán de superación algo que es único en la fiesta de moros y cristianos de nuestro entorno.

Las Embajadas han conseguido formar parte de nuestra fiesta, consolidadas por mérito propio, gracias al trabajo, ilusión y dedicación de un gran número de festeros, y a unos entregados espectadores que han ido trasmitiendo la magnitud de este acto, que ya forma parte de la tradición plena del pueblo.